Buscar

La sordera se contagia

No, en serio. Se contagia.

Etiqueta

patricio pron

Mirror Ball o el eterno retorno de la memoria (El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan, de Patricio Pron)

el-mundo-sin-las-personas-que-lo-afean-y-lo-arruinan-ebook-9788439723110

Cuando me hablaron de Patricio Pron, lo primero que pensé fue que casi cumplía con las reglas de Aleister Crowley para componer un seudónimo. Al poco tiempo, leí El comienzo de la primavera y mi debilidad por la prosa del XIX me llevó a quedar fascinado con ella. Sin embargo, lo atractivo de un narrador como Pron es la capacidad que muestra para desarrollar sólidos personajes a partir de un puñado de motivos: memoria, identidad, escritura, familia. Éstos se repiten a lo largo de sus libros y son abordados a través de registros narrativos particulares que, vistos en conjunto, cobran sentido en un argumento mayor acerca de esos mismos motivos: la memoria es una amante difícil.

Los cuentos de El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan no son la excepción. Los personajes y las historias en las que se desenvuelven se sitúan, en mayoría, en Alemania. Todos ellos se enfrentan, ya sea directamente o -con bastante frecuencia- a través de alguna figura de autoridad, con un pasado que siempre se presenta envuelto en sombras. Así, las historias de El mundo deambulan por los corredores de la memoria o, mejor, de una memoria en permanente construcción. Si bien los personajes no demuestran conciencia de esta particularidad de la memoria, sí la intuyen y esta intuición, en muchos casos, es la causante de su descentramiento.

Agamben sostiene que no es posible desear que Auschwitz retorne eternamente, precisamente, porque nunca ha dejado de suceder; se está repitiendo siempre. Es decir, el pasado nunca es pasado. Siempre es presente, en tanto sus trazos son reinventados o vueltos a delinear, reconstruidos. Sobre todo cuando lidiamos con atrocidades que, de algún modo, fundaron un ciclo en determinado territorio. Por ello, no puede ser más acertado que Pron utilice el territorio alemán y el pasado nazi para hablar del argentino y del Proceso, y de los beneficios y peligros, las luces y sombras, que conlleva el obligatorio acercamiento a la memoria.

En “Un cuervo sobre la nieve”, la inusual llegada de los cuervos en invierno altera la vida de un campus universitario. Los cuervos, que siempre han llegado en el verano, son percibidos como una amenaza real, en tanto han quebrado un conocimiento anclado en la costumbre y la memoria. Los personajes del cuento son estudiantes universitarios. Una de ellas le cuenta al narrador la historia de cuando se le apareció el fantasma de su esposo y la definición del otro mundo que le ofreció: “El fantasma del marido pensó un momento y luego respondió que era como las espinas de un pescado. ‘Si miras al pescado no puedes imaginar que tenga espinas, pero si lo abres comprendes que sin las espinas no podría sostener su carne reunida; así es el otro mundo’” (63). Los cuervos han causado incertidumbre porque han mostrado que hay cosas del pasado que no se pueden controlar, por muy desagradables y dañinas que puedan ser, como las espinas de un pescado.

De modo similar actúa la madre de “Tu madre bajo la nevada sin mirar atrás”. En esta historia, tras morir su madre, el narrador encuentra un cuaderno, fotografías y cartas pertenecientes a la época de estudiante de su madre. Curioso por conocer quién es el remitente de algunas cartas de amor, emprende un viaje en el que descubrirá un pasado procaz, en el que su madre posaba en situaciones de fuerte carga sexual para el lente de su arrendador y profesor de la universidad. La foto en la que más se detiene, y con la que termina la historia, es una en la que la mujer está de espaldas, curvada hacia adelante, mirando el paisaje. La descripción que se hace de la fotografía remite inmediatamente al Angelus Novus de Paul Klee y a la lectura de él que hizo Walter Benjamin. Para Benjamin, el Ángel de la Historia es impulsado al futuro, al progreso, pero nunca deja de fisgonear, un tanto aterrado, el pasado que va dejando atrás. El narrador del cuento cree ver en el gesto de su madre la misma lectura que Benjamin observó en Klee: “comprenderás que tu madre habrá conservado aquel álbum que le fuera devuelto varios años antes de su muerte para que tú iniciaras un viaje en la búsqueda de una parte de quien ella había sido realmente… alguien mirando un paisaje, su espalda curvándose ligeramente hacia adelante, hacia un tiempo que no presenciará, pero en el que tampoco te soltará de la mano, porque entonces tú y yo estaremos juntos de nuevo, unidos en algo que se parecerá a la compasión, al arrepentimiento, que nada soluciona, y a la memoria” (39).

Por otra parte, el libro también muestra el rostro dañino de la memoria, el de una memoria enferma. Este se muestra en las dos versiones de “La historia del cazador y del oso # 1 y # 4”. En estos dos cuentos se narra la historia de una mujer que ya no puede recordar. En la escena central de ambos cuentos, un estudiante de enfermería, seguro de que la mujer olvidará el incidente en breve, le roba un libro muy viejo para pagar la matrícula en la escuela. La mujer lo ve, se enfurece, pero poco a poco, en minutos, olvida por qué siente impotencia y enojo, mas no deja de sentirlos. Al día siguiente, no recuerda nada. En esta narración, se puede leer la memoria enferma, o el olvido, como un acto que impide procesar el pasado, en tanto lo oculta; entonces, faculta la permisividad con el presente (ahí están las leyes de Amnistía, Punto Final, Obediencia Debida, etc.) y deja seguir, sin molestas interrupciones, un curso de la Historia.

El mundo es un conjunto de cuentos compacto y, a pesar de que los cuentos fueron escritos entre 2002 y 2010, presenta una coherencia en términos temáticos y de estilo de gran nivel. Las discusiones acerca de la construcción de identidades y memorias (y los beneficios y riesgos que enfrentar este ejercicio trae) muestran a un narrador perspicaz y capaz de extrapolar contextos y tradiciones sin que esto le impida dialogar con muchos otros.

(Publicado originalmente en: http://criticalatinoamericana.com/la-memoria-es-una-amante-dificil/)

 

 

Anuncios

2012: Sales de baño en la biblioteca (2)

El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan (Patricio Pron)
Buenos Aires: Mondadori, 2011

patricio_pron__el_mundo_..._med

En algún otro lado ya escribí algo sobre este libro de cuentos de Pron. Entonces, no sé muy bien cómo continuar con estas notas. Pron es un narrador que me sorprendió mucho desde que lo leí, a inicios del 2011, me parece. El comienzo de la primavera, su novela más difundida, me la había prestado y recomendado mucho una compañera de estudios. Recuerdo que, en ese tiempo, habíamos comenzado un  intercambio en el cual, además de la novela de Pron, me prestó el mamarracho de Fresán, El fondo del cielo, con la advertencia de que, ni ella misma, incondicional del argentino, había podido terminarla por escandalosamente mala. Mi parte del intercambio fue El discurso vacío, de Levrero (en algún momento de esta lista hablaré de él) y Las cosas, de Perec.
La cuestión es que Pron me impresionó bastante con esa primera lectura. Sin embargo, esta sensación decayó notoriamente con la inmediata lectura de El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia (ahora es más claro: la primera vez que leí a Pron tiene que haber sido durante la segunda mitad del 2011, poco antes de regresar a Lima), una novela ambiciosa que plantea un diálogo entre generaciones en función de la historia política reciente en Argentina. El problema con esta novela es uno similar al que siento sufren creadores mucho mayores que Pron, como Javier Marías, Paul Auster o Woody Allen: son tan conscientes de las enormes fuerzas y alcances de sus facultades que, en determinado punto de sus carreras, decidieron poner en marcha el piloto automático y se dedicaron a observarse el ombligo. Y esto, en un narrador que aún no llega a los cuarenta, es preocupante.
Haber leído El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan después de esa novela (a pesar de que este libro apareció un año antes) me devolvió la fe en un escritor que recién empezaba a conocer. En esta colección se aprecia a un narrador suelto y sin las fastidiosas pretensiones (aun cuando el tema que se aborda en la mayoría de relatos sea el mismo: la memoria y las diversas aristas y sombras que la construyen) de explicar la Historia que aparecerían en su novela siguiente. Las historias se sitúan en Alemania y trazan un inteligente paralelo entre la memoria histórica del Holocausto con la del Proceso argentino. Para ello, Pron recurre a una concepción huidiza y multiforme de la memoria que revela rastros de una lectura atenta de Walter Benjamin, en la línea que trabajó Beatriz Sarlo, sobre todo en su buen ensayo Tiempo pasado. Cultura de la memoria y giro subjetivo. Una discusión. Asimismo, los narradores de Pron recurren a la imagen de la familia y a sus continuas reelaboraciones para abordar las problemáticas nacionales puestas en juego por las economías de las memorias.
Si hay un lugar para empezar a leer a Pron, creo que sería este libro.

Obras (Tomo I) (Copi)
Barcelona: Anagrama, 2010

Portada Obras (Tomo I)

Después de leer a Pron, fue inevitable caer en manos de Copi. Y este extraño narrador/dramaturgo/performer argentino/uruguayo/francés, para mí, fue el descubrimiento del año que pasó.
Pron obtuvo un doctorado en Alemania con una tesis sobre Copi (cuyo nombre verdadero fue Raúl Damonte). Copi murió en París en 1987, víctima de SIDA. Durante las primeras páginas de leer a Pron, traté de encontrar lo más que pude sobre él, y así llegué a una nota en la que reseñaba el primer tomo de la recopilación de la obra narrativa de Copi. Supongo que esa es la manera en la que uno va interesándose y descubriendo cosas. Al menos, esa es la forma en que fui interesándome, desde muy pequeño en todo lo que considero parte de mi imaginario personal, ya sean álbumes, películas, pero, sobre todo, libros. De algún modo, es como funcionan los hipervínculos: algún objeto determinado siempre te va a llevar a otro y este a muchos más y, en la valoración de esta interminable continuidad, pues ya entran las deformaciones de cada uno.
La obra de Copi es indesligable en todas sus aristas. Su trabajo como performer va unido a su labor junto a Arrabal y Jodorowski en el Grupo Pánico, y a su dramaturgia; y, del mismo modo, esta concepción radical de la puesta en escena y del relato es discernible en su narrativa escrita, como casi toda su obra, para terminar de marginalizarlo aun más dentro de la literatura latinoamericana, en francés.
Este primer tomo incluye un relato (“El uruguayo”), dos novelas (“La vida es un tango”, “La Internacional Argentina”) y una breve autobiografía (“Río de la Plata”). Los textos reunidos conservan en común la delirante imaginación de Copi, puesta al servicio de una crítica política corrosiva que no deja en pie absolutamente a nadie. De este modo, en los tres textos de ficción incluídos, el sinsentido instituido como una forma de orden sirve como un verdadero mono con metralleta, una drag queen anarquista con un proyecto político muy claro: todo esto ya se jodió, así que la única salida política válida es el orden subyacente al delirio.
Este año pude comprar el libro en Lima. Está publicado en Otra vuelta de tuerca, la colección granate de Anagrama, esos libros que llegan a la ciudad a un precio absurdo. A mitad de año estuvieron, también, a mitad de precio y, al fin, pude comprarlo. También sé que en El Virrey del centro estaban La guerra de las mariconas y La ciudad de las ratas, publicadas por El cuenco de plata. También, Anagrama ha publicado el segundo tomo de la obra narrativa, pero, de ese, ni rastro en la Ciudad de los Reyes.

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

Subir ↑