Buscar

La sordera se contagia

No, en serio. Se contagia.

Etiqueta

Narrativa Latinoamericana

Toda bala tiene nombre: violencia reciclada en la novela latinoamericana contemporánea

curso

A partir del 2 de julio estaré dictando este seminario en la UARM. Acá va una descripción un poco más detallada.

*

El curso partirá de una hipótesis que sostiene que la desideologización de la violencia es uno de los productos del fin (así, a carpetazo) de la Guerra Fría y la instauración de políticas de mercado en América Latina a partir de la caída del Muro de Berlín en 1989 y la posterior instauración de radicales políticas neoliberales, para lo que concierne al curso, en América Latina.

La violencia política y de las guerrillas, históricamente, ha estado presente en Latinoamérica. Si se observa con atención la historia de las independencias y de afianzamiento de las repúblicas, esta se mostrará marcada por la presencia continua de guerras civiles y guerrillas.

Luego del triunfo de la Revolución cubana a mediados del siglo XX, la presencia de guerrillas y el componente político de la violencia en América Latina se hizo más evidente y esto condicionó las largas guerras civiles en Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua o Colombia; y la esporádica presencia de guerrillas urbanas y guevaristas en Argentina, Chile, Uruguay, Bolivia o Perú.

Sin embargo, tras las caídas del Muro de Berlín y la Unión Soviética, y el fin de la Guerra Fría, en algunos países comienza a operarse un cambio en las dinámicas de la violencia. El ejercicio de la violencia no terminó; su presencia había permeado de tal modo el entramado social que no fue posible librarse de ella ni plantear tipo alguno de negociación. Entonces, solo se recicló: se pasó de una violencia política a una violencia criminal. De este modo, se produjo el paulatino tránsito de una guerra de guerrillas, de una violencia política, de una guerra por el poder contra el Imperialismo, a una guerra de narcos, de sicarios, de maras.

Este curso intenta rastrear este recorrido a través de la lectura de cuatro novelas latinoamericanas contemporáneas que han tenido muy poca difusión en el Perú: Un asesino solitario, de Élmer Mendoza (México); El material humano, de Rodrigo Rey Rosa (Guatemala); El arma en el hombre, de Horacio Castellanos Moya (El  Salvador); y La virgen de los sicarios, de Fernando Vallejo (Colombia).

En cada una de estas novelas (y en el orden en que serán expuestas) se observará un camino en el cual la idea es problematizar el desprendimiento del componente político que da paso a la mera criminalidad y a la supervivencia dentro de los márgenes de una lógica de mercado que ha incorporado a la violencia como uno de sus elementos de control más efectivos, pero menos reconocidos.

El curso terminará con una visión de cómo este trato globalizado de la violencia ha empezado a abrirse paso en el Perú.

Anuncios

Mirror Ball o el eterno retorno de la memoria (El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan, de Patricio Pron)

el-mundo-sin-las-personas-que-lo-afean-y-lo-arruinan-ebook-9788439723110

Cuando me hablaron de Patricio Pron, lo primero que pensé fue que casi cumplía con las reglas de Aleister Crowley para componer un seudónimo. Al poco tiempo, leí El comienzo de la primavera y mi debilidad por la prosa del XIX me llevó a quedar fascinado con ella. Sin embargo, lo atractivo de un narrador como Pron es la capacidad que muestra para desarrollar sólidos personajes a partir de un puñado de motivos: memoria, identidad, escritura, familia. Éstos se repiten a lo largo de sus libros y son abordados a través de registros narrativos particulares que, vistos en conjunto, cobran sentido en un argumento mayor acerca de esos mismos motivos: la memoria es una amante difícil.

Los cuentos de El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan no son la excepción. Los personajes y las historias en las que se desenvuelven se sitúan, en mayoría, en Alemania. Todos ellos se enfrentan, ya sea directamente o -con bastante frecuencia- a través de alguna figura de autoridad, con un pasado que siempre se presenta envuelto en sombras. Así, las historias de El mundo deambulan por los corredores de la memoria o, mejor, de una memoria en permanente construcción. Si bien los personajes no demuestran conciencia de esta particularidad de la memoria, sí la intuyen y esta intuición, en muchos casos, es la causante de su descentramiento.

Agamben sostiene que no es posible desear que Auschwitz retorne eternamente, precisamente, porque nunca ha dejado de suceder; se está repitiendo siempre. Es decir, el pasado nunca es pasado. Siempre es presente, en tanto sus trazos son reinventados o vueltos a delinear, reconstruidos. Sobre todo cuando lidiamos con atrocidades que, de algún modo, fundaron un ciclo en determinado territorio. Por ello, no puede ser más acertado que Pron utilice el territorio alemán y el pasado nazi para hablar del argentino y del Proceso, y de los beneficios y peligros, las luces y sombras, que conlleva el obligatorio acercamiento a la memoria.

En “Un cuervo sobre la nieve”, la inusual llegada de los cuervos en invierno altera la vida de un campus universitario. Los cuervos, que siempre han llegado en el verano, son percibidos como una amenaza real, en tanto han quebrado un conocimiento anclado en la costumbre y la memoria. Los personajes del cuento son estudiantes universitarios. Una de ellas le cuenta al narrador la historia de cuando se le apareció el fantasma de su esposo y la definición del otro mundo que le ofreció: “El fantasma del marido pensó un momento y luego respondió que era como las espinas de un pescado. ‘Si miras al pescado no puedes imaginar que tenga espinas, pero si lo abres comprendes que sin las espinas no podría sostener su carne reunida; así es el otro mundo’” (63). Los cuervos han causado incertidumbre porque han mostrado que hay cosas del pasado que no se pueden controlar, por muy desagradables y dañinas que puedan ser, como las espinas de un pescado.

De modo similar actúa la madre de “Tu madre bajo la nevada sin mirar atrás”. En esta historia, tras morir su madre, el narrador encuentra un cuaderno, fotografías y cartas pertenecientes a la época de estudiante de su madre. Curioso por conocer quién es el remitente de algunas cartas de amor, emprende un viaje en el que descubrirá un pasado procaz, en el que su madre posaba en situaciones de fuerte carga sexual para el lente de su arrendador y profesor de la universidad. La foto en la que más se detiene, y con la que termina la historia, es una en la que la mujer está de espaldas, curvada hacia adelante, mirando el paisaje. La descripción que se hace de la fotografía remite inmediatamente al Angelus Novus de Paul Klee y a la lectura de él que hizo Walter Benjamin. Para Benjamin, el Ángel de la Historia es impulsado al futuro, al progreso, pero nunca deja de fisgonear, un tanto aterrado, el pasado que va dejando atrás. El narrador del cuento cree ver en el gesto de su madre la misma lectura que Benjamin observó en Klee: “comprenderás que tu madre habrá conservado aquel álbum que le fuera devuelto varios años antes de su muerte para que tú iniciaras un viaje en la búsqueda de una parte de quien ella había sido realmente… alguien mirando un paisaje, su espalda curvándose ligeramente hacia adelante, hacia un tiempo que no presenciará, pero en el que tampoco te soltará de la mano, porque entonces tú y yo estaremos juntos de nuevo, unidos en algo que se parecerá a la compasión, al arrepentimiento, que nada soluciona, y a la memoria” (39).

Por otra parte, el libro también muestra el rostro dañino de la memoria, el de una memoria enferma. Este se muestra en las dos versiones de “La historia del cazador y del oso # 1 y # 4”. En estos dos cuentos se narra la historia de una mujer que ya no puede recordar. En la escena central de ambos cuentos, un estudiante de enfermería, seguro de que la mujer olvidará el incidente en breve, le roba un libro muy viejo para pagar la matrícula en la escuela. La mujer lo ve, se enfurece, pero poco a poco, en minutos, olvida por qué siente impotencia y enojo, mas no deja de sentirlos. Al día siguiente, no recuerda nada. En esta narración, se puede leer la memoria enferma, o el olvido, como un acto que impide procesar el pasado, en tanto lo oculta; entonces, faculta la permisividad con el presente (ahí están las leyes de Amnistía, Punto Final, Obediencia Debida, etc.) y deja seguir, sin molestas interrupciones, un curso de la Historia.

El mundo es un conjunto de cuentos compacto y, a pesar de que los cuentos fueron escritos entre 2002 y 2010, presenta una coherencia en términos temáticos y de estilo de gran nivel. Las discusiones acerca de la construcción de identidades y memorias (y los beneficios y riesgos que enfrentar este ejercicio trae) muestran a un narrador perspicaz y capaz de extrapolar contextos y tradiciones sin que esto le impida dialogar con muchos otros.

(Publicado originalmente en: http://criticalatinoamericana.com/la-memoria-es-una-amante-dificil/)

 

 

Blog de WordPress.com.

Subir ↑