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Paolo Giordano y sus adultos jóvenes freaks me dejaron casi bizco por soplarme tres centenares de páginas de autocomplacencia sin pizca de emoción. (Además de haber sido tan imbécil de no haberme dado cuenta de que, al ladito de la edición que compré, estaba la de bolsillo a un tercio de lo que pagué por una novela que se deprecia a la quinta parte ni bien se pisa la calle con la factura en el bolsillo.) Y mejor no empiezo con Zambra a quien todavía me resisto a coger de punching bag por ser una persona decente y escribir con medida y clemencia.

Pero esta semana leí una novela que me encantó, italiana, contemporánea, sobre parejas, nada pretenciosa y excelentemente escrita: Nadie se salva solo, de Margaret Mazzantini.

La historia es muy sencilla: Gaetano y Delia son un matrimonio separado que comparten dos hijos pequeños. Están compartiendo una incómoda cena a partir de la cual se desarrolla su historia, cómo llegaron a separarse y los pequeños detalles que destruyeron su relación. Nada más. Gaetano es un escritor de guiones para TV; Delia, una nutricionista ex anoréxica.

El punto fuerte de la novela es el desarrollo de los personajes y la atención a los detalles que presta Mazzantini para construirlos. Gaetano se presenta lleno de estereotipos de escritor wannabe que recala en un trabajo de ganapán para mantener a la familia que construyó con Delia, de quien se enamoró por verla quebrada, dañada.

El título de la novela insiste en la necesidad de algo o alguien para sobrellevar las crisis personales o de cualquier tipo; sin embargo, esta es una novela que acaricia la soledad a cada renglón. Durante toda la cena, en la que entre Gaetano y Delia hay una tensión liberada por puyazos y un helado estrellado en la cara de él, hay un contrapunto con una pareja anciana en otra mesa. El anciano está por morir y se los dice, pidiéndoles que recen por él, hacia el final de la novela. Esta es una novela sobre la soledad inherente al matrimonio y que se soslaya en la pantomima de las alianzas. Los matrimonios están destinados a estrellarse con la muerte o con la ley civil y a terminar en soledad.

Esta novela no es Kramer vs Kramer o Husbands and Wives. Esta novela es el limbo en el que se queda luego de una separación, el más duro y neblinoso de una relación afectiva. Mazzantini narra esos momentos en los que la confusión se convierte en guía y la razón tan sólo en un estorbo.

A pesar de reflexionar sobre relaciones y matrimonios, tal vez precisamente por ello, esta es una historia en la que el miedo a la soledad es el nervio. Me hizo pensar mucho acerca del momento en el que me golpeó la soledad. Uno no se da cuenta ni lo siente. Sólo lo experimenta . Y siente los efectos. Y luego se cura.

Nadie se salva solo también fue un best-seller por eso llegué a ella y la leí. Pero que diferencia con el mamarracho de Giordano. Y mejor no empiezo con Zambra.

Mazzantini, Margaret. Nadie se salva solo. México DF: Alfaguara, 2012

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