atlas-constelaciones2-455x670

Esta mañana estaba buscando un dato preciso en mis archivos, los cuales podrían estar un tanto más ordenados. Sin embargo, gracias a este ligero desorden, llegué a una carpeta en la cual archivé varias notas a ensayos y textos de Walter Benjamin y me quedé pegado un rato. Así es que llegué a las que tomé de su texto “El Surrealismo. La última instantánea de la inteligencia europea”, que es en el que escribe sobre la “iluminación profana” y plantea la idea de que esta pueda ser asumida como forma de conocimiento. En fin, ya se sabe qué tan pastrulo puede ser Benjamin. El asunto es que una cita resaltaba por el tamaño de la letra y el resaltado en amarillo: “Ganar las fuerzas de la ebriedad para la Revolución”. No había nada más que la ligara a lo que estaba escrito alrededor. Por la fecha en la parte superior, más o menos saqué en claro por qué la anoté: por esos años bebía bastante más de lo que mi médico me había aconsejado y de lo que mi seguro hubiese podido cubrir en caso de algún accidente.

La cuestión es que, al leer la cita de nuevo, ya sin beber de esa desquiciada manera, recordé un libro bastante útil, didáctico y curioso que compré hace pocos meses: Walter Benjamin. Atlas/Constelaciones. El libro está concebido como una suerte de compilación de citas de Benjamin que siguen la idea de conocimiento concebida por el pensador alemán, es decir, un acercamiento muy heterogéneo a las producciones culturales, basado en citas, referencias, en la erudición y en el montaje como herramientas fundamentales. De este modo, el libro es una compilación de citas de diversos textos de Benjamin en los que se hace referencia a conceptos básicos de su pensamiento como aura, flaneur, iluminación profana, pasajes, reproductibilidad técnica, traducción, en fin, un largo etcétera. Hasta este punto, un libro común, como cualquier otro. Sin embargo, este trae un par de sorpresas.

La primera es un CD-ROM (qué noventero suena esto, pero es así) llamado Atlas, con el contenido del libro. Lo que consigue este formato, a diferencia del libro, es profundizar en la concepción de Benjamin del coleccionista y el orden que este otorga a los objetos que archiva. Para el coleccionista, según Benjamin, los desechos de la Historia, sus restos, importan en tanto subyace a ellos un orden observable por él mismo (o que él puede otorgarles). De este modo, el mundo para el coleccionista se convertiría en un archivo de desechos que cobra múltiples sentidos en las infinitas interconexiones que se producen en su interior y en la interminable fricción de sus contenidos. Por ello, los museos no tendrían mucho sentido, en tanto fosilizan el conocimiento al privilegiar un significado unívoco. El formato CD-ROM al estar basado en hipervínculos se acerca más a esta idea de Benjamin, ya que una definición te lleva inmediatamente a otra y esta misma a otras más.

Pero la segunda sorpresa es la que más vale la pena. Esta es Constelaciones, una película de menos de una hora y que recoge la idea de Benjamin de utilizar las citas y el montaje como herramientas para producir conocimiento. Benjamin sostenía que en en la imagen cinematográfica se conjugaban el pasado y el presente, como en un relámpago, en una constelación; así, se produce, en la imagen una suerte de diálectica en suspenso. La película utiliza el montaje de citas de Benjamin, fotografías, segmentos de películas de Chaplin, Eisenstein, Murnau o Keaton, y música de Bartok, Weill o Janácek para intentar acercarse más al cometido del filósofo alemán: ampliar los límites de la producción de conocimiento.

Del mismo modo que el libro, esta película se divide en seis partes que cubren los pilares del pensamiento de Benjamin: 1. Iluminación profana. Una teoría del conocimiento; 2. Ciudad. La experiencia de la vida moderna; 3. Pasajes Los laberintos de la mercancía; 4. Reproductibilidad técnica. Sobre la destrucción del aura; 5. El autor como productor. Estetización de la política y politización del arte; y 6. Tesis sobre la filosofía de la historia.

Definitivamente, este no es un libro para especialistas y seguro enervara más aun a mis amigos filósofos que detestan a Benjamin por el perfil poco ortodoxo de su obra y pensamiento. Sin embargo, es un libro bastante curioso y sumamente didáctico; además es una muy buena entrada al pensamiento de este alemán. Solo para terminar, copio el epígrafe de Hannah Arendt con el que arranca Constelaciones y que condensa el carácter de Benjamin y su obra:

“Su erudición era grande, pero no era un especialista; se interesaba por los textos, pero no era un filólogo; le atraía la Hermenéutica de las Escrituras, pero no era un teólogo ni le interesaba la Biblia; fue el primer alemán en traducir a Proust, pero no era traductor; reseñó libros, pero no era crítico literario; escribió sobre el barroco alemán, pero no fue historiador; pensaba poéticamente, pero no fue ni un poeta ni un filósofo; era un escritor nato, pero su máxima ambición era producir un trabajo que se compusiera enteramente de citas…”

Benjamin, Walter. Walter Benjamin. Atlas/Constelaciones. César Rendueles y Ana Useros, eds. Madrid: Círculo de Bellas Artes, 2010

Anuncios