El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan (Patricio Pron)
Buenos Aires: Mondadori, 2011

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En algún otro lado ya escribí algo sobre este libro de cuentos de Pron. Entonces, no sé muy bien cómo continuar con estas notas. Pron es un narrador que me sorprendió mucho desde que lo leí, a inicios del 2011, me parece. El comienzo de la primavera, su novela más difundida, me la había prestado y recomendado mucho una compañera de estudios. Recuerdo que, en ese tiempo, habíamos comenzado un  intercambio en el cual, además de la novela de Pron, me prestó el mamarracho de Fresán, El fondo del cielo, con la advertencia de que, ni ella misma, incondicional del argentino, había podido terminarla por escandalosamente mala. Mi parte del intercambio fue El discurso vacío, de Levrero (en algún momento de esta lista hablaré de él) y Las cosas, de Perec.
La cuestión es que Pron me impresionó bastante con esa primera lectura. Sin embargo, esta sensación decayó notoriamente con la inmediata lectura de El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia (ahora es más claro: la primera vez que leí a Pron tiene que haber sido durante la segunda mitad del 2011, poco antes de regresar a Lima), una novela ambiciosa que plantea un diálogo entre generaciones en función de la historia política reciente en Argentina. El problema con esta novela es uno similar al que siento sufren creadores mucho mayores que Pron, como Javier Marías, Paul Auster o Woody Allen: son tan conscientes de las enormes fuerzas y alcances de sus facultades que, en determinado punto de sus carreras, decidieron poner en marcha el piloto automático y se dedicaron a observarse el ombligo. Y esto, en un narrador que aún no llega a los cuarenta, es preocupante.
Haber leído El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan después de esa novela (a pesar de que este libro apareció un año antes) me devolvió la fe en un escritor que recién empezaba a conocer. En esta colección se aprecia a un narrador suelto y sin las fastidiosas pretensiones (aun cuando el tema que se aborda en la mayoría de relatos sea el mismo: la memoria y las diversas aristas y sombras que la construyen) de explicar la Historia que aparecerían en su novela siguiente. Las historias se sitúan en Alemania y trazan un inteligente paralelo entre la memoria histórica del Holocausto con la del Proceso argentino. Para ello, Pron recurre a una concepción huidiza y multiforme de la memoria que revela rastros de una lectura atenta de Walter Benjamin, en la línea que trabajó Beatriz Sarlo, sobre todo en su buen ensayo Tiempo pasado. Cultura de la memoria y giro subjetivo. Una discusión. Asimismo, los narradores de Pron recurren a la imagen de la familia y a sus continuas reelaboraciones para abordar las problemáticas nacionales puestas en juego por las economías de las memorias.
Si hay un lugar para empezar a leer a Pron, creo que sería este libro.

Obras (Tomo I) (Copi)
Barcelona: Anagrama, 2010

Portada Obras (Tomo I)

Después de leer a Pron, fue inevitable caer en manos de Copi. Y este extraño narrador/dramaturgo/performer argentino/uruguayo/francés, para mí, fue el descubrimiento del año que pasó.
Pron obtuvo un doctorado en Alemania con una tesis sobre Copi (cuyo nombre verdadero fue Raúl Damonte). Copi murió en París en 1987, víctima de SIDA. Durante las primeras páginas de leer a Pron, traté de encontrar lo más que pude sobre él, y así llegué a una nota en la que reseñaba el primer tomo de la recopilación de la obra narrativa de Copi. Supongo que esa es la manera en la que uno va interesándose y descubriendo cosas. Al menos, esa es la forma en que fui interesándome, desde muy pequeño en todo lo que considero parte de mi imaginario personal, ya sean álbumes, películas, pero, sobre todo, libros. De algún modo, es como funcionan los hipervínculos: algún objeto determinado siempre te va a llevar a otro y este a muchos más y, en la valoración de esta interminable continuidad, pues ya entran las deformaciones de cada uno.
La obra de Copi es indesligable en todas sus aristas. Su trabajo como performer va unido a su labor junto a Arrabal y Jodorowski en el Grupo Pánico, y a su dramaturgia; y, del mismo modo, esta concepción radical de la puesta en escena y del relato es discernible en su narrativa escrita, como casi toda su obra, para terminar de marginalizarlo aun más dentro de la literatura latinoamericana, en francés.
Este primer tomo incluye un relato (“El uruguayo”), dos novelas (“La vida es un tango”, “La Internacional Argentina”) y una breve autobiografía (“Río de la Plata”). Los textos reunidos conservan en común la delirante imaginación de Copi, puesta al servicio de una crítica política corrosiva que no deja en pie absolutamente a nadie. De este modo, en los tres textos de ficción incluídos, el sinsentido instituido como una forma de orden sirve como un verdadero mono con metralleta, una drag queen anarquista con un proyecto político muy claro: todo esto ya se jodió, así que la única salida política válida es el orden subyacente al delirio.
Este año pude comprar el libro en Lima. Está publicado en Otra vuelta de tuerca, la colección granate de Anagrama, esos libros que llegan a la ciudad a un precio absurdo. A mitad de año estuvieron, también, a mitad de precio y, al fin, pude comprarlo. También sé que en El Virrey del centro estaban La guerra de las mariconas y La ciudad de las ratas, publicadas por El cuenco de plata. También, Anagrama ha publicado el segundo tomo de la obra narrativa, pero, de ese, ni rastro en la Ciudad de los Reyes.

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