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En general, la gente en Pittsburgh se toma muy a pecho todo lo que tenga que ver con la ciudad. Desde sus tres equipos profesionales de fútbol americano, hockey y béisbol –los Steelers, Penguins y Pirates respectivamente—, hasta las declaraciones de actrices como Sienna Miller –la que, hace algún tiempo, pasó una temporada en la ciudad grabando la adaptación de la correcta novela de Michael Chabon, The Mysteries of Pittsburgh—quien, respondiendo a las preguntas de un reportero de la Rolling Stone, se quejó de lo aburrida que puede llegar a ser la ciudad y se permitió un pequeño juego de palabras en el que reemplazó el “Pitt” del nombre por “Shit”. Para terminar de redondear la faena, durante esta misma estadía, protagonizó un escandaloso incidente en un bar local en el que, en el colmo de la falta de respeto, le pidieron identificación cuando quiso comprar un trago. Al final, tras una avalancha de editoriales en los diarios, hasta el alcalde salió a ofrecerse como guía para demostrarle los atractivos de la ciudad.

Algo similar pasó con Morrissey. Su última visita fue aún con los Smiths en Agosto de 1986, lo cual no significa que Pittsburgh no haya estado en la lista de lugares a visitar por Moz. Lo que sucedió fue que, después de desintegrada la banda e iniciada su exitosa carrera solista, Morrissey canceló a última hora sus dos visitas programadas para 1991 y 2000 –una de ellas, incluso, cuando ya la gente estaba en el local esperando el inicio del show—debido a migrañas, dolores de espalda y hasta por la súbita lluvia que suele sorprender a quienes vivimos acá. Hasta ahí, todo bien. Sin embargo, la sensibilidad de la ciudad y sus habitantes se vio afectada por las palabras de Morrissey frente a su público en Boston, un par de días después de cancelado el show de 2000, quien amenazó con infectarlos con los letales virus que lo perseguían desde Pittsburgh, PA. Pero ahí no termina la cosa: para rematar, en Ringleader of the Tormentors, su buen álbum de 2006, se incluye “On the Streets I Ran” en cuya letra le pide a Dios que no lo deje morir, que se lleve a cualquiera antes que a él, incluso a alguien de Pittsburgh, Pennsylvania. Esta cuestión, se puede adivinar, fue motivo una vez más de artículos en los diarios y las cartas de indignación de lectores locales no demoraron en llegar. A todo esto, además, habría que añadirle la cancelación de cinco de las siete primeras fechas de la gira que actualmente realiza por Estados Unidos.

Por todo ello, la paranoia de la cancelación fue el fantasma que no dejó dormir a los cientos de fans, entre los que me incluyo, que compramos entradas para verlo, justo en el día de San Patricio, en el Carnegie Music Hall. A pesar de todo esto, el Moz brilló la noche del martes en medio del campus de la Universidad de Pittsburgh, en el que tal vez haya sido el primer día de primavera tras largos meses de frío intenso.

Morrissey trajo como teloneros a una banda joven que me llamó la atención, pero que aún tiene mucho trabajo que realizar para encontrar un sonido propio: Red Cortez, de Los Angeles. Cada uno de sus temas sonaba distinto al anterior –lo cual no siempre es bueno—y dejaba traslucir influencias tan disímiles como Coldplay –un poco temprano para hablar de influencias en este caso–, Libertines, Springsteen y el U2 pre-Joshua Tree. La sorpresa fue su tema dedicado al patrono del pueblo irlandés: fue una canción tradicional mexicana cantada con un reconocible acento charro. Igual, es una buena banda y merece atención a futuro.

Y, por fin, Morrissey. La lista de canciones fue muy parecida, casi idéntica, a la que ha venido tocando en ésta, la gira de promoción de Years of Refusal, álbum que presenta una nueva banda en la cual el único sobreviviente de su formación clásica es el maestro Boz Boorer –con quien, a estas alturas, Moz lleva más tiempo trabajando que con Johnny Marr—y que, entre otros, incluye a Matt Walker en la batería, quien reemplazó a Jimmy Chamberlin en los tambores de los Smashing Pumpkins tras su escandalosa salida en 1996 durante la gira del Mellon Collie and the Infinite Sadness, y que, además, fue miembro de la intrascendente Filter.

Durante los 90, escuché con reverencia los álbumes de los Smiths y en solitario de Morrissey ; años más tarde, ya en esta década, bailaría varios de sus temas en las largas y espolvoreadas noches del centro de Lima. Muchos de esos no estuvieron en la noche de San Patricio, hace tres días. De los Smiths, se mandó con “This Charming Man”, “How Soon is Now?”, “Ask” y las sorpresas de la gira, “Death of a Disco Dancer” y “I Keep Mine Hidden”. De sus discos en solitario, no estuvieron “Everyday is Like Sunday”, ni “Suedehead”, ni “The Last of the Famous International Playboys”, ni “Hairdresser on Fire”, ni “Interesting Drug”, ni “The More you Ignore me, the Closer I get”. Pero sí estuvo la genial “Billy Budd”, tema que siguió a “This Charming Man” –éste último con el que abrió la noche tras un sencillo saludo con el que se metió a la gente al bolsillo: “After one hundred years… Hello!–, y con esas, tan sólo las dos primeras canciones de la noche, fue suficiente para saldar cuentas, que fue, al fin y al cabo, para lo que asistí. Sin embargo, cosa inevitable y que celebro, salí con una deuda más grande que la anterior.

El show se basó, como era obvio, en su último disco, Years of Refusal –del cual tocó seis temas, incluido el primer single del álbum, “I’m Throwing my Arms Around Paris” — y no creo que alguien haya salido decepcionado, a pesar del eventual gallo que soltó en una o dos ocasiones –y tras los cuales se disculpó inmediatamente. De You are the Quarry presentó cinco temas, incluyendo “Irish Blood, English Heart” –en el cual cambió, populista él, la letra para decir “there is no one in Pittsburgh I’m afraid of…”– “The World is Full of Crashing Bores” y “First of the Gang to Die”, con la que cerró la noche. El resto de la noche fue un piqueo de casi toda su discografía, con temas como “Best Friend on the Payroll” de Southpaw Grammar y “Seasick, Yet Still Docked” de Your Arsenal.

Durante la noche, Morrissey se portó encantador con su público, el cual no dejó de reverenciarlo y arroparlo con fuertes gritos y aplausos tras cada canción –a lo que Moz respondía con un juguetón y cargado de ego “Really?”–, además de tres o cuatro incursiones al escenario para abrazarlo y besarlo.

La que sigue es la lista de temas de la noche:

This Charming Man / Billy Budd / Black Cloud / How Soon Is Now? / Let Me Kiss You / Irish Blood, English Heart / That’s How People Grow Up / I’m Throwing My Arms Around Paris / Ask / How Can Anybody Possibly Know How I Feel? / The World Is Full Of Crashing Bores / The Loop / Death Of A Disco Dancer / Seasick, Yet Still Docked / Why Don’t You Find Out For Yourself? / Best Friend On The Payroll / Sorry Doesn’t Help / I Keep Mine Hidden / Something Is Squeezing My Skull / I’m OK By Myself / First Of The Gang To Die

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