Tell Tale Signs, el nuevo disco de Dylan, no es nuevo: incluye temas descartados y algunas tomas en vivo que cubren el periodo 1989 – 2006. Es un lugar común decir que después de los 70 Dylan se fue al diablo. Como yo veo las cosas, esto no es exacto. En los 80, en líneas generales, puede ser cierto –su conversión al cristianismo tiene mucho que ver en el asunto-, separando Saved –su disco más cristiano- y Oh Mercy. Pero hacia fines de los 90 grabó Time out of Mind, un disco bastante bueno y que marcaba las líneas que exploraría en Love and Theft y en el imperdible Modern Times. Y eso es lo que se escucha en Tell Tale Signs, volumen 8 de su serie de bootlegs –todos son imprescindibles, pero mis favoritos son el 5 y el 4: el primero es un concierto con The Rolling Thunder Revue del 75 –la banda incluía a Joan Baez y al Spider from Mars Mick Ronson-; y el segundo, el mítico concierto en el Royal Albert Hall, en el 66 en Manchester, durante lo que después se llamaria el Judas Tour-. Rockabilly por todos lados y temas muy pausados en los que el fraseo de Dylan aporta un elemento de perturbación. Este disco doble, formado por sobras de otros álbumes, debería callarle la boca –aunque después de Modern Times no creo que sea necesario- a quienes niegan el aporte tangible de Dylan a la música popular contemporánea. Recomendadas: las dos versiones de Mississippi –sobre todo la que abre el primer disco-, Red River Shore, Tell Ol’ Bill, God knows, Dignity, The Lonesome River…

Una última recomendación: vi a Dylan hace unos meses en Pittsburgh y puedo decir que él y su banda están en muy buena forma. Hay que verlo. Y escucharlo. Se aprende.

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